domingo, 5 de febrero de 2012

Spain is different!

Está claro que cuando alguien dedica 60 años de su vida a un mismo trabajo es porque vale para ello, porque desempeña muy bien su función y sabe adaptarse a los cambios. Manuel Fraga dedicó su vida a la política y me atrevo a decir que supo ser un buen político. Nunca mordió la mano del que le dio de comer, impuso orden cuando creyó que debía hacerlo y aceptó las reglas de juego. Pero algo ha estado chirriando toda esta semana pasada. Y es que su muerte ha dejado al descubierto que la democracia en este país lleva mucho tiempo en coma inducido.


Fraga, que siempre apoyó el golpe de Estado de Franco con todas sus consecuencias, fue ministro antes y después de la muerte de éste en 1975. Tantos años en política le convirtieron en responsable directo de muchos sucesos de nuestra historia reciente. Parece que todo comenzó en los años sesenta, mientras la vieja Europa avanzaba por el camino de sanar las grandes heridas de la II Guerra Mundial, cuando Fraga sirvió al franquismo como Ministro de Información (la del Régimen, claro) Y Turismo.

Spain is Different! proclamaba casi jactanciosamente. Y vaya si era diferente… El franquismo al que él representaba torturaba y asesinaba. Reprimía a los obreros y humillaba a sus mujeres rapando completamente sus cabezas. El caso de Julián Grimau, tan nombrado durante estos días, podría valer como muestra de su proceder. No solo por la crudeza del crimen, sino también por la justificación del mismo Fraga y el secretismo con el que se llevó el caso. Con estos hechos, a los que se suman los de Montejurra y los de Vitoria en 1976, donde murieron varios manifestantes a manos de la policía, bajo su responsabilidad como Ministro de Gobernación, me resulta muy difícil aceptar que Fraga fuera el adalid de la sección crítica-reformista del franquismo. Y todavía es más heavy escuchar a quienes lo defienden como uno de los padres de la Democracia.

Precisamente ese es uno de los grandes fraudes de la Transición. En cualquier otro país europeo con mayor amplitud de miras, un hombre de pasado turbulento y moralmente inaceptable como Fraga habría sido apeado de cualquier proceso democrático. Habría sido una demostración clara de una buena gestión del pasado, como ha ocurrido en otros lugares. Pero España, como él mismo decía, es diferente. Aquí, a un hombre al que demasiados años de férreo conservadurismo y atraso parece que le supieron a poco se le atribuyó, de repente, un perfil demócrata congénito, con el desprecio que eso supone hacia quienes de verdad lucharon por la llegada de la libertad.

La recuperación de la memoria histórica pasa también por reconocimientos de este tipo, y las reacciones políticas tras el fallecimiento han evidenciado que no vamos por el buen camino. Lamentablemente, en este trayecto, a un país como España todavía le queda mucho por desenterrar.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Prostitución Cultural

Caminaba hace unos días por la Calle Alfonso de Zaragoza. Allí basta con levantar un poco la vista para apreciar la estética puramente burguesa de finales del siglo XIX de muchas de sus edificaciones, aunque lo que ahora acogen en sus bajos sean multinacionales telefónicas y oficinas bancarias. Pero lo que llamó mi atención no fueron los edificios con la basílica de fondo, sino un melenudo que interpretaba con guitarra, armónica y asombrosa calidad uno de los grandes temas de la historia de la música. Entre hombres trajeados que correteaban de un lado para otro sonaba Knockin’ on Heaven’s Door.

No sé cómo aquel rastas habría acabado tocando entre la exquisitez que parece respirarse en los cafés de la Calle Alfonso. Quizá por puro marketing. Pero estoy seguro de que aquella selva no conseguía enmascarar la voz del tipo, que estaba consiguiendo su objetivo.

Escuché toda la canción deteniéndome a reflexionar sobre el hecho de que precisamente un tema de Bob Dylan sonase entre el bullicio callejero. Llegué a la conclusión de que, desde hace años, la cultura, acorralada en las fauces del capitalismo, solo encuentra dos vías de escape. O salir a la calle, a venderse en las esquinas, o ceder ante los ofrecimientos de los grandes medios de comunicación, que como si de proxenetas se tratase, organizan y deciden lo que vende y lo que no. Evidentemente, el primer sendero es demasiado tortuoso y pocos se atreven a caminar por él, mientras que el segundo permite dejarse engullir por la rueda, aparecer en televisión, recibir premios y pronunciar discursos, muchas veces vacíos, desde los altares del sistema.

Pero lo más preocupante es que si algo va estrechamente ligado a la cultura es la educación. La cultura es conocimiento, algo que indudablemente se convierte en un arma demasiado peligrosa en manos de la plebe. Por eso, quienes eligen el sendero mediático no pueden permitirse perder sus privilegios. Las sombras que nos adoctrinan nos prefieren analfabetos, y el proselitismo de sus artistas baratos ya no es suficiente. Ahora han decidido impedir que quien ha elegido el otro camino, el del trabajo y la dedicación, carezca de medios para competir. Para ello no dudan en discriminar la literatura de quien no interesa o en vendernos como grandes hits algo que poco tiene que ver con la verdadera música. Tampoco les tiembla la mano a la hora de cerrar salas de música en directo o de crear leyes que hagan de la cultura una simple mercancía. Así, el conocimiento acaba en el paredón, sacrificado para salvar la vida a esos intelectuales que desfilan bajo palio en los mass media.

Por supuesto, sobra decir que en todo esto poco tienen que ver los partidos políticos. Como mucho, podríamos tratarles de cómplices. El PP ha ganado unas elecciones pero el verdadero poder seguirá en las mismas manos, en las de aquellos que poseen imperios en donde no se pone el Sol. Dense un paseo por la calle Alfonso y observen los escaparates y oficinas. Sabrán a quién me refiero.

Publicado en: http://www.bajoaragonesa.org/

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Goteo

Está goteando. Desde el cielo cae agua, aunque apenas moje el suelo. Hay más goteo en las fronteras. Constante goteo de personas. También hay un goteo continuado en nuestros cráneos, como una cruel tortura. Millones de gotas acabarán perforando nuestra cabeza si no nos apartamos. La prensa dice que simplemente llueve, pero creo que alguien se nos está meando encima.

(…)
Solo hay agua estancada,
sucia, con barro y purín
donde se crían lagartos
con corbata y maletín.

Chapotean a sus anchas
entre sapos y tarquín
nos salpican la inocencia
que han ensuciado por fin.

Y hace falta ya que llueva
agua para reventar
pantanos de hipocresía
llenos de moralidad.
Y dejar que baje el agua
de la montaña hasta el valle
y arrastre el cauce del río
tanto personal infame. (…)


jueves, 27 de octubre de 2011

El mundo al revés

Esto es el mundo al revés. Aquí la libertad vive en el exilio. Los libros no se leen, se queman. El café provoca somnolencia. Las raíces de los árboles buscan el sol. Los payasos lloran. La gente se abriga en verano, y anda desnuda en invierno. En los funerales se canta y se baila. Después de comer, los platos no se lavan, se tiran. Las constructoras edifican urbanizaciones en lo alto de las montañas. Las gacelas atacan a los leones. Los niños cuidan de sus padres y madres. Los chalecos salvavidas son de plomo, y los antibalas de cristal. Los zapatos se fabrican sin suelas, y no hay cobertura en ningún lugar, aunque todos tienen móvil. En este mundo, el rico tiene su mansión en un agujero. En este mundo, el ser humano está al servicio del dinero. Es el mundo al revés.



sábado, 22 de octubre de 2011

¿PAZ?

En la sociedad del miedo solo progresa quien se enfrenta a las fobias mundiales de forma directa, sin rodeos. El pueblo llano es un funambulista con vértigo, y la red que hay abajo no protege de las caídas. En la red está el temor a perder nuestro trabajo, y los temores a no encontrarlo nunca. El miedo a perder a quien se ama, a volver a los infiernos. El miedo a la muerte, que te aleja de la vida. El miedo a la oscuridad, a los golpes, a lo desconocido.

Dicen que vivimos en un mundo cada día más seguro. Mueren dictadores, bandas terroristas dejan las armas, y las cárceles están llenas de delincuentes. Quienes tienen el poder se pavonean de que la democracia triunfa frente al terrorismo de cualquier tipo. Se amparan en leyes, en constituciones, en derechos humanos. El sistema funciona siempre hacia adelante, pero no es capaz de cambiar el rumbo.

Sin duda, el hecho de que ETA haya decidido cesar su actividad armada es una buena noticia. El fin no justifica los medios, y, por supuesto, un tiro en la nuca nunca está justificado.
Sin embargo, es vomitivo ver a políticos pronunciando con grandilocuencia frases que ensalzan la democracia, la dignidad, la justicia, la igualdad. Se apresuran a decir que la democracia no es compatible con las armas y que el fin de la violencia etarra tenía que llegar. Hablan con dureza de la violencia ejercida por la banda, y de las violaciones de derechos humanos que han sufrido las víctimas. Sin embargo, se olvidan de hablar de su violencia, que causa muchos más muertos que los atentados. Se olvidan de hablar de su apoyo a gobiernos genocidas, de los conflictos en oriente medio y las tropas que allí operan. De las operaciones de la OTAN. Se olvidan de hablar de los desahuciados, de la mendicidad en las calles, de las víctimas del sistema capitalista. Olvidan que mientras ellos viven con sueldos millonarios otros no llegan a fin de mes aunque trabajen 10 o 12 horas. Se olvidan de hablar de su terrorismo de mercado, capaz de arrasar con el planeta, con animales y con vidas humanas. Se olvidan de hablar de otras víctimas. De las mujeres asesinadas. De los presos políticos. De los muertos en accidentes de trabajo por salarios de mierda. Se olvidan de que un futbolista cobra más que un médico que salva vidas. Olvidan sus luchas por el petróleo. Sus recortes en educación pública y en sanidad. Olvidan que hacen uso de la fuerza policial cuando les viene en gana y contra quienes ellos deciden. Olvidan el terrorismo de las hipotecas y los bancos…

Podríamos seguir, y no sé donde acabaría la lista.

Podréis hablar de la buena noticia que supone que ETA se comprometa a dejar de usar las armas, pero jamás habléis de PAZ.

domingo, 16 de octubre de 2011

Re-vuelta

El maldito cambio climático aun nos hace creer que disfrutamos de un verano abrasador. Pero todo es sueño.

Cuentan que ayer, cientos de ciudades en todo el mundo se movilizaron en contra del sistema de mierda que controla nuestras vidas. Cuentan que las bolsas suben y bajan, vienen y van como la suerte, pero el mundo sigue su mismo camino absurdo.

Se recorta en educación, pero se subvenciona a la Iglesia. Se recortan las ayudas sociales, pero se rescata a los bancos. Se recorta en sanidad, pero se invierte en armamento, para que en el día de la Hispanidad miles de militares salgan a las calles armados hasta los dientes y desfilen frente a su jefe. No hay que perder las buenas tradiciones.

Cuestión de tiempo. Italia sigue el mismo camino que los helenos. Huelgas generales y enfrentamientos con la policía. Es la crónica de una muerte anunciada, lenta y dolorosa. Aquí, con el frío de noviembre, pronto enfermaremos.

La televisión volverá a hablar de libertad y de vidas de color de rosa. Seguirá mintiendo. Las paredes volverán a hablar de propaganda electoral, con los jetos sonrientes de quien te robará a manos llenas. Los periódicos seguirán con su tónica habitual, mirando para otro lado, hablando de Ronaldo, de Messi y de Kaká. El estado seguirá condenando la violencia en las manifestaciones, pero no tendrán problemas en sacar las porras y escudos, como tampoco tendrá reparos en continuar con el apoyo a genocidas en oriente medio.

Mafalda tendrá que seguir riendo al ver la definición de la palabra democracia.

Ahora que queda poco para las elecciones, que el pueblo está perdiendo el miedo, hablemos de ETA y desviemos la atención.